lunes, 26 de octubre de 2015

Inútil

Soy polvo. No tengo aparente razón de ser, al igual que tú. Pero eso ya todos lo sabemos. A los cristianos, desde que somos pequeños, nos dicen que tenemos un don, todos nosotros, sin importar edad, físico o inteligencia. Todos son igual de útiles y valorables. Quizás eso sea verdad, pero cuando has intentado encontrar el tuyo años y años sin resultado, te hace dudar. Es una sensación de inutilidad, acentuada por un pesimismo que lo consume todo, que ciega y que no te deja ver ese don, ese talento, ni aunque lo estés llevando a cabo en este momento. Quizás soy demasiado terco, quizá debería reconocer que nunca lo encontraré. y si lo encuentro, ¿de qué servirá si no lo veo?

Aparte de eso se nos dice que debemos usar esos dones para ayudar a los demás. Cómo me gustaría, de verdad, poder sentirme orgulloso de hacerlo. Es fácil utilizar cualquiera de esos talentos para ayudar.Se puede con el deporte, se puede con la música, se puede con la literatura. Se puede con tantas cosas... Ya he intentado estas tres cosas, y a la vista queda que han sido un fracaso.  Quizá el fracaso soy yo. Incluso fracaso contra pronóstico, frente a personas que como voluntario e he decidido ayudar, y a las que veo que perjudico. Debería quizá dejarle mi puesto a alguien que de verdad pueda aportar algo de utilidad para ellos, que pueda manejar la situación sin verse inseguro, porque la inseguridad es una de peores barreras que tengo frente a mi, y que no puedo escalar.

Quizá no me esfuerzo lo suficiente, por mucho que a mis ojos luche hasta el final. puede que no. Quizá soy una perdida de tiempo para la gente que trata de ayudarme. Quizá  lo peor al final del día es que mañana vuelve a empezar todo. Posiblemente llegue un momento en el que todas esas personas que han apreciado a un "yo" falso se den cuenta de que no soy esa persona que tanto les podía ofrecer, sino que simplemente soy un recipiente vacío, que nunca se llenará.
¿Qué sentido tiene la vida cuando no tienes nada que ofrecer?

Sonrisas  cuando me  hablas, triste reflexión cuando te das la vuelta. ¿Será ese mi don? ¿Esta mente fría y calculadora puede ayudar a la gente? ¿Esconder los sentimientos?  ¿Es en serio una ayuda que nadie tenga que soportarme cuando estoy mal?
Si es esa mi misión de ayuda, lo estoy haciendo bien. Un confesionario no material es lo que me libera de estos pensamientos evidentemente no racionales, exagerados, pero que en cierto modo esconden esta sensación dificilmente descifrable.
Sé que esto posiblemente es lo peor, si cabe, de lo que he escrito, pero ¿qué más da? No tiene importancia, ya que tengo asumido que nunca ayudará a nadie, simplemente son letras.
Son letras que forman parte de una realidad con significado, pero cada una de estas letras por sí misma es como una persona sin don, inútil

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