jueves, 13 de diciembre de 2012

El hospital. (presentado relato hiperbreve concurso 1)


¿Qué es eso que se presenta ante mí? Paredes blancas, altas. Veo entrar gente de rostro triste, con dolor en los ojos. Parece que lloran. Decido entrar y sigo a una familia que sube escaleras tras escaleras y que lleva un libro. Un libro de cuentos. ¿Acaso es para un niño? ¿Qué hace un niño en un hospital? Mi estomago se revuelve. Acabo de ver que la familia se para ante una habitación en la que pone “Área de Cuidados Intensivos.” Ya voy comprendiendo. Poco a poco descubro a algunos miembros de su familia. Parece que están sus padres, sus abuelos y dos primas del niño, a las que se les nota mucho que están destrozadas. Cómo me gustaría poder consolarles, pero no sé cómo. Me es imposible. Me limito a callar y a seguir sus pasos. Entro y lo que veo es todo desolación. Un niño rodeado de máquinas. Un rostro inmaculado manchado por las ojeras y las lágrimas que brotan expulsando sus últimos deseos antes de marcharse de este mundo. No hay solución. Se acabó. Me entra rabia. Este niño sufriendo y muriendo y otros pataleando porque no le compran un videojuego, porque no le dejan salir a la calle. Y este, sin merecerlo, se ha quedado sin nada, ni siquiera su alma. Malditos todos esos niños desagradecidos.