sábado, 28 de septiembre de 2013

Revolution

Luz. Luz. Luz. Todo se ilumina. Las sombras huyen tras los muebles de mi habitación. Luz. Luz. Luz. El miedo se desvanece como una simple ilusión. Nada que temer, nada de lo que huir. ¿Tienes miedo? Enciende la luz. ¿Estás asustado? Enciende la luz. Fuente inagotable, bien de todos, mal de nadie. Fuente de felicidad. Y también fuente de rumores, rumores sobre la electricidad, fuente de una creciente oscuridad que pretende cernirse sobre el mundo, sumergiéndolo en una eterna sombra.
Porque todo se va a apagar, y ya no volverá a encenderse.
¿Qué harás cuando no puedas ni beber agua? ¿Cuando no puedas abrazar a tus hijos en la noche y decirles que todo va bien, cuando en cualquier momento pueden entrar en tu casa y arrebatarte lo que amas, destrozarlo y matarlo? No habrá comida, ni comunicación, ni transporte. No habrá seguridad, no habrá amor, sólo habrá miedo y destrucción. Toda evolución queda reprimida, destrozada. Involucionamos, matamos, robamos, asaltamos, y todo esto por un pedazo de pan duro manchado con la sangre de aquel al que arrebataste su familia, uno a uno, con tu puñal,para acabar finalmente con su vida. Una vida inútil. Una vida de trabajo, de dinero en el banco. ¿Pero para qué sirve el dinero en un mundo en el que no hay facturas que pagar, en un mundo en el que la desolación vence a la justicia? Para nada. Ahora darías todo tu dinero por tener electricidad unos segundos. Pero no. Nadie sabe qué ha pasado, qué ha provocado esta catástrofe. Pero es sencillo creer que las personas más poderosas desean poseerla. Y entonces, en ese momento, será cuando desees morir. Desearás no haber nacido. Entre la desolación existe el caos. Y del caos nace el poder. Ese poder que regentan destruirá el mundo, y eres consciente de ello. No les importa tu vida, ni la de tu familia. No les importa la vida del resto de mortales mas que la de ellos. Y cuando la consigan, todo será muerte. Tú morirás, tus hijos morirán, y yo moriré, y nos sumiremos en la misma miseria que siempre. El mismo error, la ambición de poder, de controlar el mundo. Y cuando esto haya ocurrido, todo terminará.
Porque todo se va a apagar, y ya no volverá a encenderse.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Y como siempre

Y como siempre, todo es igual
Abres los ojos, empieza un día nuevo, lleno de esperanza, lleno de luz. Un día lleno de posibilidades. Te sientes fuerte, capaz, y quieres empezar. No sales de tu habitación y ya se ha acabado, es lo mismo de siempre. Estás en ese pasillo, el mismo que ves día tras día cuando ese despertador que tanto odias vuelve a sonar a las seis, como aquella persona triste que sólo puede desempeñar una función en su vida, y la repite, viviendo tristemente esa rutina, de la que no puede salir, hasta que un día la oscuridad se la lleve tomando también el susurro de su lamento, sin dejar nada en este mundo que sea recordado. Cada día que pasa ese pasillo es más largo y estrecho, y te cuesta más llegar al otro lado, justo donde te espera esa escalera, la misma de siempre, que desciende a la vez que tus fuerzas, que tu esperanza de vivir algo nuevo.

Y como siempre, todo es igual, el mismo camino, la misma acera, la misma calle, la misma persona inmersa en sus pensamientos con la que te encuentras todos los días. En resumen, la misma vida. Nada que te anime a seguir. Eres aquel tocadiscos estropeado que reproduce siempre la misma música mientras te desgastas. No tienes razón de ser, de vivir, de sentir. ¿Pero qué puedes hacer? Nada. Sales a la calle con tus amigos, hablas con tu familia, y ahí, sólo en ese momento, te sientes vivo, pero para qué?  En cuanto te separas vuelves a tu rutina. Has salido de la rutina para volver. No merece la pena. Es mejor que te quedes encerrado, en tu habitación, aislado, marginado, exento de toda realidad, esperando que todo pase, que todo se olvide, que nada se recuerde. Pero todo sigue, todo se sabe y nada se olvida.

Y como siempre, deseas el fin.