La felicidad, qué gran sensación. Pero corta, muy corta, aunque haya quien no lo piense. La felicidad es un estado de ánimo, pasajero, en el que todo parece ir bien, genial, sin problemas, pero no. No es así. La felicidad te mete en una burbuja, la cual te deja ajeno a todo del mundo exterior. Dentro de esa burbuja estás bien, pero no quieres salir, lo que hay fuera es muchísimo peor, y lo sabes. Por eso te mantienes dentro todo el tiempo que puedas , esperando a ver cuanto tiempo dura esa felicidad, sabiendo que cuando salgas de ella te pegarán en la cara con todo lo que has estado evitando este corto tiempo.
Corto tiempo, tan corto como la vida, unas cuantas decenas de años, cuya gran mayoría está desperdiciada. Decimos que son pocas, y aún así nos aburrimos cada día. ¿Cómo vas a decir que la vida es corta si te aburres cada pocas horas?
Son segundos que han pasado, minutos que ya no están, horas que llegaron, días que se fueron, semanas que estarán, meses que se acercan y años que llegarán; pero todos ellos se marcharán, para no regresar nunca jamás. Entonces se presentan dos opciones: Disfrutar o no disfrutar.
Disfrutas cuando aprovechas al máximo la vida, superas las derrotas y celebras silenciosamente las victorias, sin prestar atención al tiempo pasado y futuro, mientras que estamos otros, desdichados, que cuando parece que vamos a entrar en esa burbuja de felicidad, salimos automáticamente de ella, porque pensamos ''¿Cuánto tiempo nos queda de esto?'', ''¿Y si...?''. Se abre un abanico de dudas, porque se le da vueltas a todo ''¿Qué querrá decir eso?'' ''¿Es una indirecta?'' ''¿Cuando le dijo eso... iba sobre mí?''. Eso te hace ausentarte del mundo, ves a cada persona de una forma distinta cada vez... De un ''No podría caerle mejor'' a un mezquino ''Piensa que soy un pesado y me evita''. Así día tras día, comiéndote la cabeza sobre las personas que más aprecias... Solo pido sinceridad...
Pido esa sinceridad que tantos temen. Quien no quiera estar junto a mí, que lo diga, que soy pesado y canso, que se me cuente. Más vale una relación sincera y algo rota, que en un tiempo sanará, antes que una relación superficialmente perfecta, pero que no es nada y se romperá pronto.
Sinceridad, felicidad y cortitud. Tres palabras muy presentes en la vida, y de las cuales necesitaría una gran dosis de las dos primeras...
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