viernes, 2 de noviembre de 2012

Algo nuevo de qué hablar.

Una de las cosas mas agobiantes es encontrarte nuevo en un sitio extraño, sin conocimiento, sin idea de que te vas a encontrar, sin saber que va a pasar con la gente a tu alrededor. Todo ello se agrava cuando no es normal tu llegada...
Sales de un sitio, maravillado porque ya no tienes que aguantar todo lo que dejas atrás; y te encuentras en otro, y te ves raro, en mi caso más raro aún de lo que soy. Y de repente a alguien se le ocurre hablarte. Entonces esa sensación de agobio se calma un poco...
 Una simple sonrisa, y ya ves que todo parece que va a ir bien. Poco a poco te ves integrado en ese extraño y nuevo sitio, pensando que ya eres uno más. Haces conocidos, de conocidos a algo más conocidos, de algo más conocidos a amigos, y ahí, en algún caso, encuentras a gente maravillosa, desde un extranjero que no tiene nada en común contigo y resulta ser de lo mejor que te vas a encontrar, hasta gente comprensiva, que se esfuerzan y te tratan bien, cogen confianza contigo desde el primer momento y percibes que son bellísimas personas.
Nada puede ir mejor hasta que un simple día deciden hacerte la vida imposible. Te tratan mal, Te insultan, tratan de hacerte de todo sin ningún motivo. En ese momento ves que todo lo que habías construido tan rápido y fácilmente se desmorona sin saber ni siquiera el porqué. La gente te parece que te da la espalda, apenas nadie te apoya, algunos no se ponen a defenderte por miedo, y todo lo que creías tener se desvanece como un rayo de luna. Y ves que al menos hay alguna persona que se preocupa por ti, pero no es suficiente, por mucha ayuda que te preste esa persona no se puede luchar contra tantas personas a la vez. Ese momento es cuando descubres que saliste de un sitio horrendo pero más controlado que a donde fuiste a parar. Y te entra de todo por el cuerpo. Es tu futuro, y hay gente que por diversión te lo quiere destrozar.

Te encuentras en un pasillo sin salida, con un solo espejo delante que refleja tus fracasos. Pero de repente tras ese espejo aparece una puerta, una puerta hacia algo nuevo y a la vez conocido, algo que se repite, volver nuevo a un sitio, y sientes que ya no sabes si va a ir bien, si va a ir mal, si te hablarán, si serán comprensivos, no tienes ni idea, solo sabes que te agobias porque sabes que no hay una tercera oportunidad de que no te destrocen la vida, ese es tu nuevo sitio y debes quedarte allí, pase lo que pase...
Imaginas que llegarás, pasaras varias horas entre soledad y miradas extrañadas, en el mejor de los casos, si no te obligan a contar tu vida o cómo eres ante tanta gente, gente que no conoces de nada, y a las pocas que sí, no quieres estar detrás de ella todo el rato, eso no es estar bien en un sitio. Hay que integrarse, pero visto lo que has vivido antes... No sabes si intentar poner de tu parte o quedarte solo, cerrado ante todo el mundo, que no sepan nada malo de ti, pero tampoco nada bueno.
Pero eso es solamente una imaginación, todo puede ser peor, mucho peor...

No hay comentarios:

Publicar un comentario