sábado, 11 de agosto de 2012

¿Por qué ese maldito mechero?

Un día espléndido.
No hace calor, no hace frío, es un buen día para pasear, para ir al parque, etc.
Lo más destacado de este día es la final de football que había esa noche. Todo el mundo esta expectante y nervioso por verlo. Hay incluso gente que ha comprado entradas desde hacía meses, entradas que por cierto eran carísimas.
Pero no todo es felicidad. La policía nacional ha recibido un mensaje aterrador. Dice que van a poner una bomba en el estadio. Algunos agentes no prestan la más mínima atención, pues recibían mensajes de esta clase en cada evento importante. Pero no se puede ignorar este mensaje, por lo que deciden cachear a todo el mundo antes de entrar por la noche, incluidos los empleados; e iban a reforzar la seguridad, a demás de que registrarían el campo durante todo el partido.
Ya llega la noche. Es la hora del partido. La policía está asentada por todo el estadio, cosa que extraña a muchos aficionados, pero no tienen ni idea de que ocurre. De repente se escucha el walkie-talkie de varios policías. Han pillado al remitente de la llamada, que era un empleado de limpieza, y que ya había colocado la bomba, y solo quedaba prenderle una mecha. Era una bomba muy difícil de desactivar. Se necesitaba mucha formación para saber ponerla y quitarla.
Al final deciden que un policía haga guardia hasta el final del partido en vez de mandar desactivarla, no fuera a ser que se revolucionase la gente.
El policía al verse solo coge un cigarro que lleva escondido en su chaqueta, y busca un mechero en su bolsillo, pero no lo encuentra. Ya desesperado, pues es tal su adicción, abandona la bomba y se dirige a la recepción del estadio. Allí consigue uno, y al volver, va jugando con el mechero encendiéndolo y apagándolo.
Está tan ensimismado que se asusta cuando los aficionados gritan un gol, así que cae, y el mechero cae sobre la mecha.
Y todo el estadio se viene abajo
Y todos los que estaban allí, caen en una profunda oscuridad.

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