Virar, tratar de corregir rumbo. Seguir un mapa en blanco, que sólo muestra el camino recorrido: la estación donde atracar fue únicamente un recuerdo que aún desvaneciéndose atormenta las aguas; y los destinos nunca alcanzados.
Un navío destartalado y un timonel incompetente no pueden hacer frente a tal ambigüedad y desorientación.
Volver a virar. Volver a errar rumbo. Dime algo más agónico para el navegante que no tener una estrella por la que guiarse ni muelle en el que atracar.
Liberarme de la tormenta perfecta de Eea hacia la que voluntariamente atraído por mi Circe yo, un ignorante curioso, conduje. ¿Mereció la pena alejarse del temporal y echarse a la deriva?
Navío indecente, indigno, sin abalorios, que siente ser carena. Tripulación remando en mil direcciones sin esperanza pero con brío. Inanición. Si sólo supiera dónde atracar. Si sólo fuera merecedor de alcanzar un puerto.
Estatismo y dinamismo son sinónimos en el centro del océano. Voy a directo a estrellarme contra una roca. Lanzar el ancla o quizá levantar las manos del timón. Lo mismo da atracar en una roca que hacerse pecio en ella.
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